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Política

El káiser Guillermo II visitó Tánger en 1905 y creó una gran polémica en Europa

La primera crisis marroquí o crisis de Tánger se inició por el futuro estatus colonial de Marruecos. Todo se inició en la mañana del viernes 31 de marzo de 1905, cuando el yate ‘Hohenzollern’ del káiser Guillermo II (1859-1941) fondeó a lo ancho de la costa de Tánger, junto a un buque de guerra alemán, el Hamburg, mientras una delegación marroquí esperaba su desembarco encabezada por Abdelmalik ibn Abderrahman, tío del sultán de Marruecos, Moulay Abdel Aziz (1878-1943).

La visita fue anunciada por el canciller alemán Von Bulow (1849-1929) y había causado rechazo en la prensa británica y francesa.

El mar estaba un poco agitado esa mañana, por lo que el emperador se disculpó por no desembarcar de su barco hasta que el viento se calmó, la delegación marroquí había preparado todo para recibir a esta numerosa comitiva. Se arregló todo el puerto, se colocaron banderas, se instaló el Dar el-Majzen (Casa del Gobierno) en la Kasbah con las mejores alfombras, y se preparó un lugar para que descansara el emperador.

El emperador finalmente decidió descender después de esperar tres horas y media, que se calmara la marea. La delegación marroquí lo recibió con gran hospitalidad, y entre sus miembros se encontraba el comandante militar en las filas del ejército marroquí, Sir Harry Mclean (1848-1920). También había una delegación judía compuesta por Josep Lasry (1847-1907)  e Isaac Nahón (apellido Nahón que da nombre a una histórica sinagoga de la ciudad).

Se decidió en el programa de visitas que el emperador iría del puerto a la Kasbah y luego a su lugar de descanso, pero de repente, y a lomos de un caballo blanco, cambió de opinión y decidió visitar la Legación Alemana, junto al mercado ‘Al-Barani’.

Desde la Comisión Alemana, Guillermo II anunció a la delegación marroquí y al representante de Francia que se encuentra de visita en un país independiente y que debe permanecer libre en su autoridad y abierto a todas las naciones sin un monopolio o privilegio de ninguna parte de ninguna manera, luego regresó al puerto para abordar su barco y partir después de una visita que duró solo dos horas.

Historiadores aseguran que el emperador minimizó a la delegación marroquí que lo recibió ya que estaba ansioso por ser recibido por el propio sultán, y esto es lo que lo impulsó a evitar el programa de visitas, limitándose a visitar la Legación Alemana, y acortar el período de visita a dos horas.

Pero, lejos de todo eso, lo cierto es que el emperador alemán no pretendía en su discurso afirmar la independencia de Marruecos tanto como pretendía hostigar a Francia e Inglaterra y tratar de golpear el consenso que se produjo entre estos dos países, la llamada entente cordial, cuando acordaron en abril de 1904 que Francia permitiría a Inglaterra intervenir y seguir sus intereses en Egipto, a cambio del permiso inglés a Francia de expandirse en Marruecos.

Posteriormente, tras la Conferencia de Algeciras de 1906 se acordó el Protectorado entre Francia y España.

Esta visita generó un amplio debate en Europa que se prolongó durante muchos años entre Alemania y Francia, durante el cual estuvo a punto de estallar una nueva guerra entre los dos países, -que finalmente llegaría en 1914- pero, tras largas negociaciones se llegó a un consenso general, en el que se acordó otorgar a Alemania algunas concesiones en África Central, a cambio de dejar la libertad de dejar Marruecos a favor de Francia.

La visita del emperador a Tánger no tenía como objetivo afirmar la independencia sino que era un intento de presionar a los dos países, Francia e Inglaterra, para que tuvieran en cuenta a Alemania con el reparto de las colonias, especialmente porque Alemania estaba, en ese momento, rezagada en esta área respecto a los otros dos países. No obstante, Alemania perdió todas sus colonias en África después de la Primera Guerra Mundial.

La visita provocó que los inmuebles Renschhausen de Tánger fueran construidos, de 1905 a 1908, y se decoraran con dos coronas imperiales en la parte superior, en honor al káiser Guillermo II  y su visita a la ciudad.

Texto: Jesús Cabaleiro