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Ecología

Un estudio advierte de las grave degradación ambiental del lago Bouderoua

Un reciente estudio científico ha revelado indicadores de estrés ambiental y contaminación en el lago Bouderoua, cerca de la ciudad de Uezán, lo que refleja la creciente vulnerabilidad de los pequeños componentes líquidos en el norte de Marruecos debido al cambio climático y al deterioro de la calidad del agua.

El lago Bouderoua, conocido como ‘Bhéar’ (pequeño mar), está a unos cuatro kilómetros de Uezan, (carretera R-408, comuna de Bni Quolla), en las montañas del Rif, y fue elegido por su importancia ecológica y su papel histórico en el abastecimiento de agua potable a la población local.

Cuenta con una zona deportiva gratuita y un parque infantil. Un sendero para caminar o correr rodea el lago. En las inmediaciones del bosque adyacente se pueden ver ardillas y liebres, destacando su fauna y flora.

El estudio, publicado por Springer se titula ‘Primeros estudios sobre la contaminación en el lago Bouderoua – Uezán – Marruecos’, indica que este ecosistema ya no es un espacio natural marginal, sino un reservorio acuático con gran biodiversidad que requiere un seguimiento científico regular e intervención institucional para su protección.

La investigación, realizada entre octubre de 2023 y octubre de 2024, se basó en el muestreo mensual de agua y organismos acuáticos.

Los análisis físico-químicos incluyeron mediciones de temperatura, pH, conductividad eléctrica, sólidos disueltos totales, oxígeno disuelto, potencial de oxidación-reducción y sólidos en suspensión.

Si bien los datos publicados en el resumen no ofrecen una evaluación definitiva de la idoneidad del lago para diversos usos, sí proporcionan indicadores cuantitativos que resaltan la necesidad de un seguimiento ambiental más riguroso por parte de las autoridades e instituciones implicadas, especialmente dados los altos niveles de sólidos disueltos y en suspensión, así como la salinidad.

El estudio va más allá de las investigaciones de campo realizadas a principios de siglo XXI, centradas en las propiedades físico-químicas y los sedimentos, para incluir el monitoreo de la contaminación y biodiversidad a la luz de la alteración de los sistemas acuáticos y los sucesivos años de sequía en Marruecos.

En cuanto a la biodiversidad, las estadísticas iniciales de los investigadores les han permitido detectar la presencia de patos, gansos, tortugas, peces y crustáceos. Estos datos confirman que el lago alberga un ecosistema complejo que se ve afectado rápida y directamente por los desequilibrios en la calidad del agua, lo que convierte a estos organismos en un tema científico que merece mayor investigación.

Estos hallazgos se enmarcan en un contexto nacional más amplio, caracterizado por una creciente escasez de agua.

Datos del Banco Mundial indican que la participación per cápita de Marruecos en los recursos hídricos disminuyó de 2560 metros cúbicos anuales en 1960 a aproximadamente 620 metros cúbicos en 2020, con un déficit entre la oferta y la demanda de alrededor de 1800 millones de metros cúbicos anuales ese mismo año 2020, en un contexto además de previsión de una mayor demanda en las próximas décadas.

La evaluación ambiental del lago Bouderoua plantea interrogantes más profundos sobre la gestión de las cuencas hidrográficas más pequeñas dentro de la región Tánger-Tetuán-Alhucemas.

Los investigadores destacan que la alta salinidad y la presencia de sólidos disueltos y en suspensión en un lago de montaña ya no son meras descripciones técnicas, sino indicadores tempranos que revelan la presión y cambios en la relación entre el clima, suelo y uso humano.

El informe concluye que, si bien el debate público se centra en proyectos de infraestructura a gran escala, como presas, plantas desalinizadoras y programas de conservación del agua, existe una necesidad imperiosa de integrar los lagos locales en las políticas públicas.