Diario Calle de Agua

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Sociedad

Tetuán necesita salvar su patrimonio amenazado

Mientras se declara Tetuán como ‘Capital mediterránea de la cultura y el diálogo’ para el año 2026, existen duras críticas a la gestión local realizada, considerando que la realidad sobre el terreno no refleja las necesidades planteadas, sino que revela profundos desequilibrios en el orden de prioridades.

El destino de importantes fondos económicos a la organización de veladas artísticas y eventos festivos, especialmente en el histórico Teatro Español, se topa, por una parte, con un notable deterioro de las estructuras históricas, lo que pone de manifiesto, por ejemplo, el estado de la calle Wadi (Oued) Al-Makhzen en el Ensanche y de algunos barrios de la medina, que sufren un total abandono.

En momentos en que decenas de familias corren el riesgo de derrumbarse dentro de sus viviendas, en el barrio cercano al Ensanche, como uno de los ejemplos más destacados que reflejan el deterioro, ya que las fachadas se erosionan y los edificios presentan grietas, ante las reiteradas demandas de los vecinos a las autoridades públicas de intervenir para su restauración y mantenimiento, sin una respuesta clara.

En este sentido, hay que redcordar la situación de aproximadamente 160 casas clasificadas como edificios en riesgo de derrumbe dentro de la ciudad medina, lo que describe la situación como una “bomba de relojería” mientras pasa el tiempo, especialmente después de registrarse trágicos incidentes de derrumbe que cobraron la vida de niños, que podrían haberse evitado si se hubiera dado prioridad a los programas de rehabilitación.

Hasta la caída de edificios simbólicos, como la sede original del Ayuntamiento y la cercana antigua estación de autobuses, refleja la fragilidad de la gestión y la falta de mantenimiento.

En el mismo contexto, la medina de Tetuán, clasificada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1997, requiere cuidados especiales y cuidadosos programas de restauración que respeten su estilo arquitectónico.

Se trata de reordenar las prioridades, dirigiendo recursos hacia la protección del patrimonio y garantizando la seguridad de los residentes y vecinos, activando al mismo tiempo mecanismos de seguimiento y vinculando responsabilidad con rendición de cuentas, en lugar de centrarse en manifestaciones circunstanciales.

Hoy Tetuán se encuentra en una encrucijada: o elige un camino que proteja su historia e identidad, o continuar con un enfoque centrado en las apariencias y folklore, que puede conducir a la pérdida de su identidad básica e histórica.

Medina y Ensanche

En la Medina hubo dos proyectos para su rehabilitación integral, 2011-2014 y 2019-2023, aunque se criticó su “lenta realización, ya que el primero se caracterizó por una serie de errores cometidos, mientras que los proyectos del primero aún estaban a la espera en el segundo”.

Hay que recordar que la histórica medina tetuaní cuenta con siete puertas: Bab El Oqla, Bab Toute, Bab Mqabare, Bab Ejjyafe (hacia el Norte), Bab Nouader (hacia el Oeste), Bab Saaida (hacia el Este) y Bab Remouz (hacia el Sur).

Las citadas siete puertas históricas de la medina de Tetuán mantienen su estética arquitectónica diseñada según el estilo morisco andalusí.

Precisamente en 2015, el Ensanche fue declarado Patrimonio Nacional de Marruecos.

En 2022 comienzan los trabajos para solicitar la ampliación del Ensanche a la Declaración de la Unesco de 1997, que otorga a la Medina de Tetuán, Patrimonio de la Humanidad, siendo un ejemplo de la arquitectura marroquí-andalusí con un toque morisco.

El Ensanche de Tetuán, constituye el mejor ejemplo del urbanismo español en la zona norte marroquí.

Texto: Jesús Cabaleiro