Algarve, Al Gharb en Al-Andalus, Portugal árabe
Los escritos históricos han sido exhaustivos sobre el pasado árabe-musulmán de Al-Andalus, pero el oeste de la Península Ibérica aún no ha desvelado todos sus datos. Antiguamente conocido como ‘Gharb Al-Andalus’, el actual Algarve portugués, fue una zona lusoárabe.
Portugal, además de España e Italia, conserva uno de los vínculos históricos europeos con su pasado árabe-musulmán a lo largo de los siglos. Hubo interacciones militares, económicas, científicas, artísticas y culturales entre Al-Andalus con el norte de África.
Así, el oeste de la Península Ibérica comparte estos vínculos centenarios con el mundo musulmán. La región fue conocida como Gharb Al-Andalus durante poco más de cinco siglos.
La parte lusoárabe bajo influencia musulmana se sitúa entre los siglos VIII y XIII. Así, los califas gobernaron Al-Andalus durante 781 años, del 711 al 1492, mientras que la Sicilia italiana es testigo de los reinados de los aglabíes y fatimíes del 831 al 1071 (240 años).
Todo empezó en el año 698, con el nombramiento de Musa Ibn Noussair (640-716) por el califa omeya de Damasco, Al Walid (668-715) como gobernador de Ifriqya (Túnez). Las incursiones en Al-Andalus se suceden, hasta el 712. Se conquista Sevilla y de allí el oeste (Gharb) con su hijo, Abdelaziz Ibn Musa (685-716) que ocupó localidades de la antigua Lusitania romana, como Beja y Ossonoba (la actual Faro), sin mucha resistencia.
Así, desde el siglo VIII al XI, los gobernantes omeyas controlaron el Califato de Córdoba, incluido el Gharb. En 1091, Al-Andalus se unificó bajo el poder almorávide (1040-1147).
Pero desde principios del siglo XII, las revueltas mozárabes presagiaron el ocaso de esta presencia. En 1136 se sublevaron en Faro, mientras los almorávides se enfrentaban al levantamiento de los almohades (1147-1269).
Las luchas continuaron, en 1144 estalló una insurrección, los rebeldes se hicieron con Beja, Silves, Mértola que hicieron su capital, prosiguió el conflicto hasta 1157, marcando la unificacion de Gharb Al-Andalus bajo la bandera almohade.
Pero continuaron las guerras políticas y militares, hasta 1191, con la reconquista de Silves, Alcácer, Palmela y Almada por el califa almohade Abu Yaacoub Yusuf (1138-1184) aunque murió en el sitio de Santarém (27 junio-4 julio 1184).
A principios del siglo XIII la situación favoreció a los reinos cristianos. En 1212, los almohades fueron derrotados en la batalla de Navas de Tolosa por una coalición cristiana liderada por Alfonso VIII de Castilla (1155-1214). Estos acontecimientos marcan el descenso de la presencia musulmana en el actual Algarve.
Investigaciones
En los últimos años, hay diferentes investigaciones que han estudiado Gharb Al-Andalus, para comprender mejor el alcance del legado histórico, científico, arquitectónico, lingüístico e incluso culinario, resultado de las interacciones antes del final de la presencia musulmana.
La doctora en Historia y especialista en Al-Andalus, Elsa Cardoso indica que la historiografia atribuye a Alexandre Herculano de Carvalho Araijo (1810-1877) ″el mérito de dar su lugar al pasado islámico de Portugal”.
Sin embargo, queda "mucho trabajo por hacer en la academia portuguesa, casi 150 años después de la publicación de la Historia de Portugal (1875) ", para poner de relieve mejor esta parte de la historia que está menos documentada.
En el artículo ‘Al Mu'tamid, entre la imaginación y el nacionalismo’, la investigadora analiza esta parte de la historia en la relación con Al Mutamid Ibn Abbad (1040-1095). originario de Beja, el último emir abadí de Sevilla, que gobernó de 1069 a 1091, antes de ser depuesto por sus aliados almorávides (1040-1147) y que fue exiliado a Marruecos, donde murió en Agmat.
Elsa Cardoso sostiene que es precisamente la falta de integración de los estudios árabes e islámicos en Portugal, además de la forma negativa y/o inexistente en que la historiografía tradicional presentó la conquista islámica, lo que provocó "la reacción de algunos historiadores e intelectuales buscando integrar los estudios árabes e islámicos en Portugal. Habrían promocionado un orientalismo positivo, queriendo estar contra el olvido del pasado islámico peninsular, luso-árabe”.
A partir de sus estudios de numerosas obras, describe "una apropiación de este pasado" y, en algunos casos, "el despojo de al-Andalus de su específica identidad árabe-islamica".
La imaginación que rodea la figura de Al-Mu'tamid se remonta a la época medieval, sobre todo por la representación generada de fuentes que culpan a la inacción y la lujuria de los reyes de taifas como la causa principal de la expansión cristiana y la llegada de los almohades a al-Andalus.
Elsa Cardoso se refiere a otras obras, entre ellas, la de Antonio María de Oliveira Parreira (1835-1918) quien acuñó el concepto lusoárabe y la del medievalista y poeta, Antonio Borges Coelho. Este último es particularmente conocido por ‘Portugal na Espanha Arabe-‘Portugal en la España, árabe’ (1972-1975), que sigue siendo fundamental para los estudios en Portugal sobre Gharb al-Andalus.
De hecho, la obra es rica en documentación, basada en historias de la época, desafia "la narrativa nacional tradicional basada en la Reconquista y una identidad exclusivamente cristiana", así como "la apropiación de al-Andalus como identidad y herencia exclusivamente española".
Así, Borges Coelho propone un acercamiento de las "características de la tolerancia a la identidad portuguesa”, frente a la identidad española, que asocia con el exterminio del multiculturalismo. De hecho, el autor portugués señala que Gharb Al-Andalus no vivió "el experimento ni el exterminio ni la expulsión masiva de los moriscos como ocurrió en la España de los Reyes Católicos y de Felipe III”.
Borges Coelho consideró que "miles de bereberes y mozárabes" formaban parte del "cuerpo social" de Portugal.
El historiador francés Pierre Guichard (1939-2021) lo explica con sus propias palabras, en su artículo científico ‘Formación de la sociedad 'andaluza' en el Gharb’, publicado en ‘Villa 3. Historia y arqueología de las sociedades del Valle del Ebro (siglos VII-XI)’ bajo la dirección de Philippe Sénac.
En el escrito el investigador señala que "la dominación de los árabes es el resultado de un período en el se conocieron las dificultades del poder central, los lideres hostiles a la toma del poder" y su poca cultura árabe. Guichard describe como la sociedad en Gharb Al-Andalus, tiene varios "elementos de diversos orígenes".
Según Guichard, el califato en la región reprodujo una organización de poder y gestión de los asuntos públicos, conocida por la sociedad árabe-musulmanas de su época. De hecho, los gobernantes luso-árabes restablecieron una cierta preponderancia social, si no siempre política, -debido a la importancia de Saqáliba (esclavos cristianos) en el gobierno – de elementos de origen árabe-bereber cuyo dominio se ve amenazado por la protestas muladíes de finales del siglo IX.
Al respecto, el historiador recuerda que esto se manifiesta claramente en el siglo XI, donde las cuatro capitales principales del Gharb son sede de dinastías de origen lejano oriental o norteafricano: Badajoz (dinastía aftasí, los Banú l-Aftas), Niebla (los Banu Yahsúb) y Silves (los Banû Muzayn), sin olvidar la extensión definitiva del poder de los Banú árabes a esta región.
Esta arabización etnocultural del Gharb se estudia de manera aún más marcada en el trabajo de la investigadora española Manuela Marín Niño. En ‘La invención de una tradición, el Algarve medieval’, insiste en que "el campesino capaz de recitar poemas en árabe clásico, simboliza visiblemente el proceso de arabización que penetró a todas las capas de la población".
La autora llega inclusive a argumentar que la popularidad de estos textos, en la región luso-árabe, ilustra no solo "una sociedad profundamente arabizada", sino simplemente una sociedad árabe, en el extremo suroeste de la Península Ibérica.
Baste decir que Al-Andalus español y la Sicilia árabe-normanda completan el triangulo de este pasado político y cultural común en el sur europeo.