Café durante el Ramadán
Durante el mes del Ramadán, muchos musulmanes buscan el momento ideal para tomar café, asegurándose de disfrutar de su sabor sin afectar el equilibrio corporal ni la calidad del sueño.
Elegir el momento adecuado permite disfrutar del sabor y la atmósfera especial del café durante el Ramadán.
El momento posterior al desayuno (iftar, también conocido como ftour, comida nocturna después de la puesta del sol, en el Ramadán) es uno de los mejores para tomar café, especialmente con dulces tradicionales, ya que los momentos de calidez y conexión familiar se prolongan en un ambiente acogedor.
Algunos también prefieren tomar un café después de la oración voluntaria por la noche del Tarawih (descanso o relajación), para acompañar una sesión tranquila o una reunión amistosa.
Por otro lado, es recomendable evitar tomar café demasiado tarde por la noche para mantener la calidad del sueño y evitar el insomnio.
En cuanto al suhur (comida esencial que se hace durante la madrugada) se puede tomar con un café ligero, según la tolerancia a la cafeína de cada persona, asegurándose de beber suficiente agua.
También, se puede tomar un pastel crujiente de café y dátiles, es una opción ideal en las mesas de Ramadán y para disfrutar de un momento dulce con una taza de café.
Cuando se utiliza café de alta calidad, cada trozo de este pastel representa un equilibrio perfecto entre la fuerza de la cafeína y la suavidad de los dátiles, brindando una experiencia de sabor inolvidable.
El café se presenta con un espíritu de autenticidad y sofisticación, la selección ideal para ser el compañero perfecto de las veladas de Ramadán.
Cafeterías cerradas
Durante los días del Ramadán, las cafeterías marroquíes aparecen vacías y silenciosas, como si cada ciudad hubiera perdido parte de su pulso diario.
En el centro y a lo largo de las calles principales de las ciudades marroquíes, las puertas permanecen cerradas, las sillas en las mesas están guardadas y hay carteles que indican ofertas especiales de desayuno (iftar).
Una escena que se repite cada año con la llegada del mes sagrado, cuando los dueños de cafeterías se ven obligados a suspender temporalmente sus actividades por la baja demanda y en cumplimiento de las costumbres religiosas.
No obstante, en las ciudades turísticas hay rutas donde algunos cafés continúan brindando sus servicios, beneficiándose de una clientela, en su mayoría turistas extranjeros, que buscan un lugar para descansar durante su recorrido.
Texto: Jesús Cabaleiro