Dos personas murieron tras ser picadas por serpientes venenosas en dos casos producidos en el rural marroquí, en el norte, en Chauen y Uezán.
En el primer caso, un agricultor de cuarenta años falleció en la comuna rural de Tamorot (24.000 habitantes), provincia de Chauen, tras sufrir el ataque de una serpiente venenosa.
La víctima, un padre de familia, criaba aves de corral cerca de su casa cuando lo sorprendió un sonido inusual proveniente del gallinero.









