El agua brota de una grieta en un acantilado rocoso, golpeando las piedras del valle, provocando un sonido continuo que cae en un suelo resbaladizo siendo lo más fuerte que se escucha.
En el yacimiento de agua ‘Aknan’ (Agnan), perteneciente a la comunidad rural de Al-Aliyin o Allyene (Ait lien) (6500 habitantes) en la prefectura de M’diq-Fnideq (Rincón-Castillejos), es donde el líquido elemento impone su ritmo, mientras que el movimiento entre rocas y laderas parece ser un esfuerzo físico que no deja mucho lugar a la confusión.









